Bases del concurso de Listings de la Agüela Jones

  1. El participante deberá ser mayor de edad y ser usuario de la página web GeoCaching.
  2. Podrán participar personas de cualquier nacionalidad, religión y sexo.
  3. Podrán presentarse hasta un máximo de tres listing por participante.
  4. El listing debe contener título (que debe hacer referencia a una película) y argumento de la misma, protagonizado por La Agüela Jones, siguiendo los ejemplos de los caches de La Agüela Jones.
  5. 5. Los listing deberán ser puestos como comentarios en esta página antes de las 0:00 horas del 21 de Marzo.
  6. Para optar a premio los participantes deberán asistir al Mega y presentar en el momento de la entrega de credenciales una copia impresa del listing que presenten al concurso.
  7. Los listing podrán ser expuestos durante el Mega.
  8. Los participantes cederán los derechos de reproducción de su obra a los equipos organizadores del Mega citando al autor de las mismas siempre que sea sin fines lucrativos.
  9. Premios:
    • Primer premio: diploma y membresía premiuma
    • Segundo premio: diploma y membresía premium
    • Tercer Premio: diploma y membresía premium
  10. Jurado: Estará compuesto por organizadores del Mega.
  11. La participación en el concurso implica la aceptación de todas y cada una de las bases del mismo. La organización queda facultada para resolver cualquier contingencia no prevista en las Bases.

9 thoughts on “Bases del concurso de Listings de la Agüela Jones

  1. Buenas,

    ¿Para particpar en el concurso de listing, es ncesario publicar los cachés o solo enviaros el listing?
    ¿Los caches se pueden publicar en Madrid?

    Un abrazo y muchas gracias por organizar este evento !!!!

    Vaya currazo !!!

    Kris y Mario

  2. Tadeo Jones.
    El nietísimo de La Agüela

    Tras una inesperada noche de pasión a escondidas de todos hace ya unos cuantos años, La Agüela quedó embarazada de aquel hombre que le hizo tan feliz. ¿Qué podía hacer? Decidió seguir adelante con su embarazo sabiendo que eso no le impediría seguir viviendo sus aventuras.

    Pasó el tiempo y poco a poco se dio cuenta de lo difícil que era poder conciliar la pasión con la familia y en una de sus aventuras se vio en la obligación de tener que confiar a su hijo con aquel hombre tan apasionado.

    Aventura tras aventura fueron pasando los años, muchos años, y aunque La Agüela nunca se olvidó de su pequeño, no tuvo el valor de volver a buscarlo. Pero en una de sus muchas aventuras, encontró un gran tesoro y viendo el peligro que corría, decidió hacer un mapa en el que marcó todo lo que debía saberse para encontrarlo. Llevó ese papel con ella siempre hasta que un buen día decidió dejarlo en un lugar donde, tras una llamada de teléfono, su hijo lo encontraría y se haría con una gran fortuna que le haría la vida mucho más sencilla. Pero cual fue su sorpresa al saber que su hijo había fallecido. Pero que el hijo de éste, de nombre Tadeo, seguía los pasos de su abuela y aunque se ganaba la vida como albañil, en sus ratos libres vivía mil y una aventuras, tesoros escondidos, civilizaciones perdidas, …

    Tadeo recibió una llamada de teléfono de alguien que le dijo ser La Agüela diciéndole que el 30 de Marzo debía acudir a las 10:00 a.m. al pueblo aragonés de María de Huerva. Era importantísimo andar con cautela ya que ese día se cocía algo muy gordo por allí y habría más gente que en la guerra. Y que no se preocupara por nada, que allí se daría cuenta de qué era lo que debía buscar, que en ese momento no podía decirle más ya que sospechaba de que estuviera el teléfono pinchado.

    Él no dudó ni medio segundo en acudir al lugar aun sin saber qué era lo que debía hacer allí. Pero en cuanto llegó…supo de qué iba la cosa.

  3. LA AGÜELA JONES TRAS EL CORAZÓN VERDE

    La famosa arqueóloga Agüela Jones, se despierta con el sonido del timbre de la puerta:

    – Un envío urgente para la Agüela Jones.

    La Agüela se levanta rápidamente, se pone una bata, sus zapatillas de casa y sale a abrir la puerta.

    – Buenos días. Que extraño, no esperaba ningún paquete y mucho menos urgente. ¿Sabe quien lo envía? – le pregunta al cartero.
    – No señora, no tiene remite – le responde el cartero mientras le extiende un pequeño paquete.

    Cuando el cartero se marcha, La Agüela no puede contener la curiosidad y rápidamente lo abre. Dentro hay dos sobres. En el primero, escrito con rotulador, se puede leer ‘No abrir’. En el segundo, escrito con bolígrafo en la parte frontal del sobre, pone: ‘A la atención de la Agüela Jones’. La Agüela reconoce la letra de su nieto Tadeo, así que se apresura a abrirlo.

    ‘Agüela, espero no meterte en ningún lío enviándote esto. Por ahora no puedo contarte más. Por favor, guarda bien el sobre y no le comentes a nadie que lo tienes. Tadeo.’

    Apenas termina de leer la carta, y aún intentando entender algo, recibe una llamada:

    – Agüela, es cuestión de vida o muerte, necesito que me traigas el otro sobre… – Pero la llamada se corta antes de poder decir ninguna palabra.

    La Agüela espera que su nieto vuelva a llamar, pero no lo hace, así que decide abrir el segundo sobre en busca de una pista. En su interior se encuentra un mapa de una población cercana a Zaragoza
    (María de Huerva) con unos símbolos extraños que a primera vista no puede reconocer.

    – ¿Que puede significar? Sea lo que sea, estoy segura de que la respuesta está en este mapa.

  4. Torrente, ese amigo de La Agüela

    Domingo. Un sol radiante en Madrid. 30 grados a la sombra. Hoy juega el Atlético de Madrid.

    Tras comer unos callos en el bar de siempre y tomarse un par de whiskys, Torrente se da un paseo para ver el ambiente antes de ir a ver a su equipo del alma. No cabe en sí. Gente, gente y más gente. Banderas por todas partes y él, como siempre, hecho un dandy con su chaqueta, sus gafas de sol, su pin y su bufanda al cuello.

    Cuando está en las inmediaciones del estadio recibe una inesperada llamada.

    ¿Una llamada? Eso no es habitual. Saca el móvil y ve que es una llamada de su gran amiga La Agüela. Eso tampoco es habitual.

    Torrente y La Agüela se conocen desde que eran chavales ya que coincidían en el pueblo donde veraneaban todos los meses de agosto. Aunque la diferencia de edad es evidente, ya se sabe que en los pueblos eso no suele ser impedimento para entablar amistades y más cuando las personas comparten aficiones como por ejemplo vivir aventuras.

    La Agüela sabe perfectamente que juega el Atlético y que Torrente no está para tonterías mientras dura el partido. Mejor dicho, ni antes ni durante ni después.

    Suponiendo que algo pasa descuelga el teléfono y su semblante va cambiando por momentos. ¡No puede ser! No puede dejar a La Agüela colgada en una situación así.

    Decide hacerse cargo de una situación un tanto complicada ayudado de su equipo de colegas de batalla. Montan en los coches y ponen rumbo a María de Huerva. Con su querido Fary de fondo, Torrente les va dando las explicaciones de tan inesperado viaje.

    Algo ha pasado en el pueblo y tienen que resolverlo. Los cachés plantados hasta ahora han desaparecido. ¡Esto no puede quedar así! ¡La Agüela no puede quedarse de brazos cruzados ante tan insólita situación! No se puede dejar a cientos de miles de geocachers sin sus cajitas. Así que…José Luis Torrente y su equipo van a poner sus cabezas a pensar y todos los sentidos a trabajar para resolver la situación Mientras tanto… igual ponen otro caché para que la cosa no decaiga.

  5. LA GRAN EVASIÓN
    Maria de Huerva – 15 de junio de 1809 – Guerra de la Independencia –

    (18:07h)
    – ¡Capitán! ¡Capitán! – El soldado Dudu se acerca a toda prisa – ¡Capitán, Estamos rodeados. Los franceses nos atacan y no podremos resistir!

    El capitán Junno siempre fue un hombre de gran talante, y gran pensador. Acariciándose la incipiente barba mira fijamente a Dudu y responde.

    – No habrá más remedio. Si estamos rodeados y mientras no podamos volar, sólo se puede ir en una dirección: Hacia abajo.
    Y pasando un brazo sobre el hombro al temeroso soldado, el capitán Junno añade:

    – Soldado Dudu, reune a la tropa. Solo tenemos una opción de sobrevivir, será largo y duro pero hay que hacerlo … ¡Y tiene que ser ahora!

    —-
    Maria de Huerva – 19 de Abril de 1940 – Segunda Guerra Mundial –

    (18:07h)
    Cuando hace unos años todavía funcionaba la línea de ferrocarril, la estación de Cadrete, no era ni mucho menos la prisión improvisada donde se encontraba recluida ahora la Agüela Jones.
    Maria de Huerva había vuelto a sucumbir tras una durísima batalla y ahora ella y otros doscientos cincuenta presos ocupaban esta improvisada prisión.

    Paseando por el patio, custodiado por varios militares, la Agüela Jones se echa las manos en los bolsillos, y en un disimulado gesto, deja caer la tierra que contienen.

    Al igual que ella los demás presos estan haciendo lo mismo. Existe una posibilidad, como ya sucedió hace 130 años, de escapar. Aunque los guardias por suerte no lo saben.

    (00:59h)
    Han sido muchos meses de arduo trabajo. Fue una suerte que la Agüela Jones conociese la historia de esta salida, aunque tras 130 años, el estado era lamentable y los derrumbamientos
    lo habían dejado impracticable. Muchas horas nocturnas empleadas en la única alternativa a la libertad. Hoy seria de nuevo el momento.

    (00:25h)
    Los guardias duermen, todo es silencio y hoy hay luna llena. En la mente una frase recordada “mientras no podamos volar, sólo se puede ir en una dirección: Hacia abajo.”
    escapando por un estrechísimo agujero del muro de la estación … la Agüela Jones encabeza la marcha a la luz de una improvisada antorcha. Todo es cada vez más oscuro y estrecho y
    los múltiples insectos y alimañas se meten en cada poro de piel en cada avance.

    Si salimos de esta, piensa ella, dejaremos una caja de munición en la salida para ayudar a otros que quieran usar la salida.

    Por desgracia… La agüela no sabe que en el futuro, pondran unos barrotes de acero en la salida que ella está usando, y dejaran la caja de munición solo accesible
    en una única dirección: La más peligrosa. ¿Te atreves a revivir la experiencia y la de otros 250 presos y buscar la caja que dejó la Agüela?

  6. Hallo Ween-ela Jones (Basada en Halloween)
    Soy La Agüela Jones … Todos me conocéis ahora, pero ¿Quien conoce mi pasado? Esta es una de mis terribles aventuras…
    Noche Halloween de 1940:
    Yo era una adolescente, llena de pajaritos en la cabeza y amorcitos guapetones. Todo el mundo me llamaba “Güeli” entonces, incluidos mis amigos Michael Myers y su novia Hellen Smith. Los mejores amigos del instituto con quienes iba a pasar una velada entre amigos.
    Su casa estaba apartada del centro de la ciudad, una zona de pocos edificios y también pocos vecinos. Era la única casa con un roble enorme de ramas gigantescas. Todo era normal y la noche parecía tranquila.
    Llamé a la puerta que en ese momento se entreabrió. No estaba cerrada.
    ¿Hola? – dije … Avanzando mis pasos hacia la cocina donde se veía la luz abierta…
    Y entonces lo olí: agrio y nauseabundo… Toda la casa olía horriblemente. No entendí como no me había dado cuenta antes. De espaldas, en la cocina, Michael tarareaba una canción frente a un cazo hirviendo, mientras cortaba con un gran cuchillo una calabaza. Se movía rítmicamente ignorando absolutamente aquel asqueroso olor.
    Para evitar una arcada, tomé mi pañuelo, presionando sobre mi cara y me quedé allí, observándole extrañada mientras seguía tarareando y cocinando como si nada.
    ¿Has visto a Hellen? – Me preguntó despreocupado mientras agarraba un frasco de pimienta.
    Me disponía a responder, pero aquel olor era tan insoportable que no podía ni siquiera despegar el pañuelo unos centímetros. Enojada, le grité a través de la tela sin dejar de presionar mi boca:
    – Por Diós Michael, ¿Qué demonios es este olor? y ¿dónde está Hellen?
    Por un momento se quedó quieto, como pensando la respuesta correcta. Entonces empezó a girarse hacia mí con el cuchillo todavía en la mano.
    – ¿A que olor te refieres? – Dijo girándose. Y entonces vi su cara y palidecí de terror: Llevaba una máscara completamente blanca y sin expresión alguna que solo dejaba ver su boca.
    Su ropa estaba raída con manchas de sangre coagulada, y allí donde se observaba, su piel mostraba un enfermizo y nauseabundo tono marrón. Había partes donde simplemente no había piel. Solo músculo y hueso. Y me miraba… Aprecié a través de la máscara unos ojos perversos y diabólicos. Y asomando en su boca entreabierta, unos dientes amarillentos.
    Él era el Olor.
    De repente se empezó a acercar. Lentamente. Me sentía tan paralizada por el miedo que no podía ni pestañear. ¿Qué clase de pesadilla era aquella?
    Estaba ya muy cerca. Sentía el olor a través del tejido del pañuelo. Era insoportable. Levantó entonces el brazo con el cuchillo y brinqué en un acto reflejo tratando de zafarme.
    Él simplemente se giró. Siempre sonriendo y de nuevo empezó a andar hacia mí. Un sudor recorría mi cuerpo aterrorizado. Di un paso hacia atrás, mi cuerpo chocó entonces torpemente con la cocina y el golpe hizo volcar el cazo hirviendo que se derramó por mis piernas y mi espalda. Chillé de dolor. El cazo cayó de repente a mis pies y mi cara palideció de horror:
    Desde el suelo me miraba la cara de Hellen: Pálida, seccionada …muerta.
    No podía más. Tiré el pañuelo y ya con mis ojos desencajados le grité.
    – ¡Qué diablos está pasando aquí! ¡Que le has hecho Hellen!
    Él simplemente se quedó quieto…y empezó a reír. Pero aquella ya no era su risa. Aquel sonido terrorífico parecía venir directamente de las fauces de un ser endemoniado. ¿Quién era aquel ente que se parecía al que había sido mi mejor amigo?
    – Ya sabes cariño – Murmuró aquel ser – Hellen se muere por la crema de calabaza. Y creo que hoy, tú también.
    Y entonces dejó de sonreír. Se acercó al grifo y empezó a limpiar el cuchillo que mantenía en su mano. Un pequeño torrente carmesí inundó el fregadero.
    Volví a mirar al suelo, la cabeza inerte de Hellen seguía allí.
    De repente en mi cabeza oí su voz:
    – “Necesita tu piel. Necesita COCINAR”
    Intenté pensar: “Necesito salir. Necesito salir. Necesito salir…”
    Alcé la vista. Michael me miraba de nuevo sosteniendo el cuchillo que ahora relucía. Volvía a sonreír diabólicamente… Y se acercaba bloqueando la única puerta de la estancia.
    De repente…Oí un golpe en la ventana a mi izquierda: El viento agitaba las ramas del roble. Corrí desesperada hacia mi única salida. ¡Abrí la ventana y… cerrada! ¿Como era posible?
    Me giré. Y estaba allí. Ahora veía esos ojos inyectados en sangre me observaban a escasos centímetros de mí. Su nauseabundo olor me mareaba.
    – “Huye! ” – Gritaba en mi mente la voz de Hellen.
    Y entonces hice la única cosa con sentido que me dictó mi atormentada cabeza. Cogí el cazó todavía hirviendo, y golpeé el cristal de la ventana tan fuerte como pude mientras abrasaba mi mano.

    Me alcé hacia la ventana clavándome los vidrios en los brazos mientras intentaba atravesarla. Michael clavó entonces su cuchillo en mi pierna.
    Aullé como nunca de dolor, pero intenté mantener la mente fría para propinarle una patada en toda la máscara, y… Acerté de lleno.
    Michael cayó al suelo y fue el momento de agarrar una rama del roble y salir definitivamente cayendo pesadamente al suelo. Mi pierna ardía de dolor, y la sangre ensuciaba mi precioso vestido.
    Luego solo recuerdo las luces de un coche deteniéndose junto a mí, y unos brazos amables alejándome de aquel horror.
    Nadie volvió a ver a Michael. El terror del vecindario ante aquel psicópata hizo que los vecinos abandonaran aquella zona apartada. Y la casa en la que todo sucedió es la casa abandonada delante de tuyo. ¿Te atreves, amigo geocacher, a buscar el cazo que me salvó mi vida?

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